Extorsión y chantaje
Ayer pasó algo.
La secuestradora mentirosa quiso que cediéramos a su chantaje y extorsión fascista.
Quedamos en un lugar apartado y ella trajo a Torcuata atada en su maletero -o eso es lo que dice-. Nos exigió -ella, la terrorista- que cediésemos ante su chantaje y que aceptásemos a Torcuata sin condiciones.
Pero nosotros no cedemos a sus chantajes, recuperaremos a Torcuata con los medios necesarios. Porque con terroristas no se dialoga, y aceptar a Torcuata a cambio de nada ya no nos vale. Queremos venganza, que se coma una buena guindilla -por lo menos-.
Ahora ya es tarde, nosotros no perdonamos. En nuestro nombre, no. Queremos cárcel para la mentirosa por secuestrar a la niña de nuestros ojos.
Frente por la liberación de Torcuata
Torcuata era una toalla feliz.
Ya era mayor, pero seguía siendo respetada por su amo. Su amo la llevaba a todas partes y, aunque los años pasaban, Torcuata siempre era útil, siempre estaba contenta y siempre actuaba con delicadeza a la hora de secar a su amo.
Torcuata era querida por todos.
Hasta que ha aparecido alguien que ha querido hacerle daño. La ha secuestrado y no piensa soltarla.
Estamos seguros de que le han hecho daño. Torcuata es mayor y necesita sus pastillas, si sigue mucho tiempo secuestrada, morirá.
Tenemos una foto de quien la secuestró. Tenemos su nombre. Tenemos su teléfono. Tenemos su dirección.
Que se prepare.





